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DISFUNCIÓN SEXUAL: No es un tema solo de hombres

La definición que otorga la Organización Mundial de la Salud en relación a la salud sexual es “un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad”.

El problema reside cuando se hacen presentes las disfunciones sexuales, que puede afectar tanto a hombres como a mujeres, y puede dificultar o impedir tener relaciones sexuales plenas y satisfactorias.

Aunque a simple vista pareciera que solamente es un padecimiento del género masculino, también las mujeres se ven afectadas.

La disfunción sexual en mujeres es muy frecuente, y suele ser una problemática más compleja que la de los hombres.

A pesar de ser una afección muy común entre las mujeres, el Departamento de Urología y Psiquiatría de la Universidad de California afirma que alrededor de un 40% de las mujeres que sufren disfunción sexual nunca han acudido a la consulta médica a los fines de buscar una solución.

La disfunción sexual femenina (DSF) puede clasificarse en cuatro, según las áreas que se vean afectadas: el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor en el coito (dispareunia y vaginismo).

Las mujeres que padecen disfunción sexual, en su mayoría se atribuye a problemas fisiológicos, pero en algunos casos es necesario el estudio médico profesional para determinar si se debe a causas médicas, psicológicas o sociales.

Disfunción del deseo:

Esta constituye la disfunción sexual más frecuente. Se estima que cerca del 30% de las mujeres no posee deseo sexual.

La disfunción en el deseo sexual puede tener lugar en momentos determinados de la vida, como ser el embarazo, la lactancia, la menopausia, o durante momentos de crisis.

La disfunción del deseo también puede tener lugar debido a operaciones quirúrgicas, problemas de salud como diabetes o cardiopatías, esclerosis múltiple, Parkinson o depresión.

También, los cambios de anticonceptivos, el stress, los cambios de humor, haber tenido experiencias sexuales traumáticas en el pasado, problemas de pareja, o abuso de alcohol o drogas pueden afectar el deseo sexual.

Excitación sexual:

Los problemas relacionados con la excitación sexual pueden responder a varias causas. Por ejemplo, un problema físico puede impedir o interferir en la excitación, sobre todo si dicho problema impide que el flujo sanguíneo llegue a las terminaciones nerviosas que se encuentran en la vagina o el clítoris.

También, problemas fisiológicos pueden derivar en la falta de excitación sexual, como ser diabetes, arterosclerosis o enfermedades coronarias.

Asimismo, la falta de interés en la pareja o problemas relacionados con la imagen pueden derivar en la falta de excitación sexual.

En la menopausia es frecuente esta afección debido a los cambios hormonales.

Dolor:

El dolor durante el coito (dispareunia) puede atribuirse a enfermedades inflamatorias de la pelvis, cirugías ginecológicas o pélvicas, tratamientos de radioterapia para tumores uterinos, ginecológicos o vaginales, entre otros.

El vaginismo consiste en la dificultad para que la mujer sea penetrada, y se diagnostica en edades tempranas, ya que aparece al comenzar las primeras relaciones sexuales, conocido como vaginismo primario.

Orgasmo:

El orgasmo se da de manera diferente en cada mujer. La mujer puede llegar a lograr uno o varios orgasmos durante una misma relación sexual, dependiendo de la estimulación.

Las dificultades en alcanzar el orgasmo se pueden clasificar en primarias o secundarias, según nunca se haya podido alcanzar el orgasmo, en el primer caso, o si se alcanzó alguna vez, y luego comenzó la disfunción, en el segundo caso.

La dificultad para alcanzar el orgasmo puede atribuirse a causas psicológicas, pero también puede deberse al insuficiente flujo sanguíneo a las terminaciones nerviosas del clítoris.